12. Distánciate
Tal vez el paso más difícil de todos. Una vez ya hemos roto, es normal que inicialmente surjan las dudas sobre cómo estará la otra persona o que empecemos a echar de menos aspectos positivos de la relación. Por ejemplo, las conversaciones por WhatsApp o el mensaje de buenos días y buenas noches que probablemente os mandábais.
También es probable que quieras que aunque la relación de pareja haya terminado, esa persona siga formando parte de tu vida e incluso mantener una relación de amistad con ella. Incluso es posible que en algunos casos se plantee la posibilidad de mantener una puerta abierta a volver en un futuro.
Sin embargo, no es sano que continúe habiendo el mismo nivel de contacto que antes hasta que no se haya superado la etapa de duelo. Ello generará dolor en la persona que ha sido dejada y una posible confusión respecto a tus intenciones (¿quiere volver?, ¿hacerme daño?, ¿debo esperar?, etc.).
De hecho resulta recomendable distanciarse, de tal manera que tanto tu ahora ex-pareja como tú podais adaptaros al hecho de no ser ya pareja, rehacer vuestras vidas y volver a ver al otro como una persona con la que poder (o no) mantener un contacto cordial. No se trata de no volver a hablar jamás (al menos que así se quiera), sino de dar tiempo a que se cierre el proceso de superación de la ruptura.
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